UGT y Comisiones Obreras dieron ayer una rueda de prensa conjunta en la que comunicaron el envío de una carta a Fátima Báñez solicitando la actualización del IPREM y del SMI, así como una subida progresiva que sitúe en 900 euros el SMI para el año 2018.
Para el secretario de Acción Sindical de Comisiones Obreras, Ramón Górriz, salir de la crisis económica no es posible sin el crecimiento de los salarios y "si alguien piensa que se puede salir devaluando los salarios, la evolución del paro viene a desmentirlo".
Para su desgracia, quien piensa que es posible es ni más ni menos que la cabeza, no sabemos si pensante, pero sí visible, de Europa, Angela Merkel, y también por extensión Mariano Rajoy, fieles seguidores de la Flexibilidad laboral.
Esta teoría, o tendencia, también se ha denominado Desregularización del mercado laboral, y precisamente en eso de basa, en la eliminación de regulaciones que impidan o dificulten la evolución natural del mercado de trabajo.
Aplicado al ámbito salarial, las retribuciones de los trabajadores evolucionarían en función de la marcha de la empresa y de la productividad de los propios trabajadores, aumentando en los buenos momentos y reduciéndose en los complicados. Hasta las últimas reformas laborales, los salarios de los trabajadores quedaban al amparo de la negociación colectiva. Los convenios colectivos sectoriales prevalecían sobre los de empresa, que debían respetarlos, y establecían cláusulas de revisión que, por lo general, eran anuales y se vinculaban con el IPC.
La Flexibilidad juega con otras reglas: los salarios evolucionarían según la marcha de la empresa y sería ésta la que los determinase, dentro de un equilibro de oferta y demanda. En otras palabras, las empresas, mediante sus convenios colectivos, determinarían los salarios, con preeminencia de estos acuerdos sobre los sectoriales, y las retribuciones dejarían de estar vinculadas al IPC para pasar a estar vinculadas a productividad ¿Os suena? ¿Reforma laboral de 2012?
En un escenario flexible, la bajada de los salarios aumenta la demanda de trabajo de las empresas, ya que por menos salario, estarían dispuestas a contratar más trabajadores. Y por su parte, la oferta de trabajo disminuye, ya que muchas personas no estarían interesadas en trabajar al salario ofrecido. Se llega a un equilibrio de mercado en el cual se contrata a más personas, mientras que otras pasan del paro a la inactividad.
¿Y qué pinta el SMI en todo esto? Si los salarios no pueden bajar, porque hay un mínimo legalmente establecido, entonces la flexibilidad no funciona. Y si la flexibilidad no funciona, no se generan empleos a costa de salarios bajos, y no se reduce el paro.
Así que me imagino que las peticiones de UGT y CCOO han caído en saco roto.
13 de noviembre de 2013
El Salario Mínimo Interprofesional de 900€ en tiempos de Flexibilidad.
Posted by Unknown on 17:14 in Macroeconomía Laboral Salarios | Comments : 0
Suscribirse a:
Enviar comentarios
(
Atom
)
Publicar un comentario