No es premio seguro, que para eso están los periodos de prueba, y por mucho que te sonría la fortuna, no hay sorteo que premie con la inaplicación del poder de dirección empresarial.
La noticia me hacía pensar en los límites éticos de lo que algunos entenderán como estrategia de ventas o como publicidad. Pese a intentar enmascarar la acción como altruísta y solidaria, porque es muy bonito que se sortee un puesto de trabajo con la necesidad y el paro que hay, no deja de parecerme que las verdaderas intenciones de los organizadores son meramente publicitarias y, por lo tanto lucrativas. Se utiliza la necesidad de trabajo como reclamo, a sabiendas de que es algo muy demandado en la sociedad actual. Y por ello pienso que una acción de este tipo, éticamente, resulta muy cuestionable.
Pero como parece que la cosa, a nivel publicitario y de ventas, funciona, van surgiendo más iniciativas similares.
En el centro comercial Parqueastur se sortean puestos de trabajo como Papa Noel. O eso puede parecer. A simple vista, según la información publicada en su web, el reclutamiento entero parece un sorteo cuyo premio es un "sueldazo" de 1.200 euros. Realmente los puestos de trabajo no se sortean, ya que se menciona la existencia de un casting, pero sorprende el lenguaje promocional utilizado para un proceso de reclutamiento.
De todas formas el asunto no se queda ahí, ya que una de las 50 plazas para ese casting se conseguirá mediante un concurso de Facebook, e irá a parar a la candidatura más votada por los seguidores de Parqueastur en la red social. Pura estrategia de Social Media. ¿Qué mejor forma que conseguir "Me gusta" que provocando la necesidad de votar a una persona para que consiga un puesto de trabajo?
Sigo pensando sobre esta acción más o menos lo mismo que sobre la anterior: que desde un punto de vista ético es muy cuestionable. Y desde un punto de vista de gestión de personal y de recursos humanos también me parece que este tipo de acciones de reclutamiento son controvertidas, ya que no siguen pautas de selección de candidatos adecuadas, y dan la sensación de que cualquier persona es apta para ocupar el puesto de trabajo, lo que le resta validez al proceso de selección y credibilidad al puesto de trabajo, al equipo de selección y a la empresa en general.
Estas campañas podrán concluir con un gran éxito cuantitativo a nivel publicitario y de Social Media, pero será a costa de dejar una sensación ambivalente en las personas, y de demostrar una importante falta de ética empresarial.